MARIA DOLORES MARRODAN: “SIN EDUCACIÓN NO FUNCIONA NADA, TAMPOCO LA MANERA DE ALIMENTARNOS”

MARIA DOLORES MARRODAN: “SIN EDUCACIÓN NO FUNCIONA NADA, TAMPOCO LA MANERA DE ALIMENTARNOS”

María Dolores Marrodan Serrano es la codirectora del grupo de investigación EPINUT de la Universidad Complutense de Madrid y  la directora de la línea de investigación “Valoración de la condición nutricional en las poblaciones humanas y sus aplicaciones clínicas, epidemiológicas y de promoción de la salud”.

En una entrevista para INFOACTUALIDAD, la profesora de Ciencias Biológicas defiende que la educación es el factor que determina la condición nutricional de las poblaciones, pero que la dieta es sólo un componente más de un estilo de vida sano y deseable. En este contexto, Marrodan señala el sedentarismo y la falta de criterio como las grandes amenazas de la salud en las sociedades modernas.

 

  • Usted es directora de la línea de investigación “valoración de la condición nutricional en las poblaciones humanas y sus aplicaciones clínicas, epidemiológicas y de promoción de la salud” ¿En qué se centra esta línea de investigación?

Es un grupo acreditado conocido por el acrónimo EPINUT, que viene precisamente de “epidemiología nutricional”. La epidemiología nutricional es el tema alrededor del cual giran nuestras investigaciones y proyectos, pero hay líneas diversificadas. Por ejemplo, estudiamos genes relacionados con la expresión de los fenotipos de obesidad; o también analizamos el efecto del deporte sobre la condición física y como medida preventiva del sobrepeso y de la obesidad. De hecho ahora mismo tenemos dos proyectos, uno del Banco Santander y otro de la Fundación del Real Madrid, que tienen por objetivo analizar cómo el ejercicio físico es una medida que protege incluso a los niños que genéticamente están predispuestos a ser obesos. Otras líneas de investigación que tenemos están relacionadas con la antropometría y otros deportes. Hace poco tiempo se leyó una tesis doctoral sobre el deporte paralímpico en la que se estudiaron todas las características antropométricas y nutricionales de los equipos españoles que participan en las Paralimpiadas.

Además, trabajamos bastante con grupos de otros países como México, Argentina, Venezuela, Cuba…y observamos cómo la expresión del perfil antropométrico, de composición corporal o genético tienen variaciones poblacionales. Por tanto, nos interesa estudiar la condición nutricional desde una perspectiva antropológica y antropogenética. También hemos desarrollado proyectos relacionados con los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) en los jóvenes, comparando países. En nuestra página web, http://webs.ucm.es/info/epinut/, están detalladas las líneas de investigación.

Uno de los distintivos de EPINUT es el trabajo en cooperación al desarrollo, y trabajamos con asociaciones como Acción contra el Hambre desde 2012, asesorándoles en temas de malnutrición infantil, y estamos llevando a cabo un proyecto por el que en 2016 nos dieron un premio sobre mejores ideas en Sanidad, en el apartado de “Mecenazgo y Solidaridad”. Tenemos proyectos ahora mismo en Etiopía, El Salvador, Guatemala… El tema de la cooperación nos preocupa porque pensamos que la investigación está muy bien pero debe ser aplicada y debe tener un vuelco a la sociedad.

NO ES SÓLO LA DIETA

  • En todas estas líneas de investigación, la nutrición es la protagonista. Se dice que “somos lo que comemos”. ¿Qué hay de verdad en esta afirmación?

Es cierto que la dieta influye mucho sobre nuestra condición física, pero no sólo es la dieta: también importan los hábitos de ejercicio o de sueño y descanso. También dependemos, aunque sea en una medida menor, de lo que nuestra genética nos predispone a ser. En ese sentido, hay determinados polimorfismos relacionados con la predisposición a la obesidad, por ejemplo, pero también con la predisposición a la respuesta a la saciedad. Esto de alguna manera mediatiza lo que comemos porque la respuesta a la saciedad es diferente según la persona. Sobre esta predisposición después actúan los hábitos de comportamiento en sentido general, y la dieta es sólo uno de ellos.

María Dolores Marrodan nos recibe en su despacho en la Facultad de Ciencias Biológicas. FOTO: Rafael Mata

  • ¿De qué factores depende la condición nutricional de las poblaciones?

“Sin educación no funciona nada, tampoco la manera de alimentarnos y de movernos”

Por un lado, a nivel poblacional, de la composición genética en relación con los polimorfismos –que ahora se está viendo que tienen asociación con la adiposidad corporal, con la respuesta a la saciedad y todos estos mecanismos-. Por otro lado son muy importantes también los hábitos de vida. Las sociedades modernas, en este mundo globalizado, vamos hacia un sedentarismo cada vez mayor, y ese es el principal problema; y hacia una forma de alimentarnos con comida procesada, cada vez más salada y más dulce. Muchas veces en los países más pobres el problema de la obesidad es todavía más importante que en los países más desarrollados, porque se abusa de mucha comida que es barata, nutricionalmente no es rica, es saciante y tiene exceso de calorías y de azúcar; y esta combinación es peligrosa. Muy importante es el factor educativo: sin educación no funciona nada, tampoco la manera de alimentarnos correctamente y de movernos.

  • ¿Cómo valoraría la condición nutricional hoy por hoy en los países del “primer mundo”?

El primer mundo es una cosa bastante amplia… España está en el primer mundo, también Italia o Noruega, y sin embargo observamos diferencias entre países. En general, los países del Mediterráneo todavía estamos en mejor situación con respecto a la dieta de lo que lo están en otros países europeos, porque la dieta mediterránea es un factor muy protector del estado nutricional, pero no solamente de lo que se expresa en lo que se ve, el “estoy más gordo o más delgado”, porque hay cosas que no se ven como el perfil lipídico, el colesterol, los triglicéridos, la resistencia a la insulina… Todos esos componentes son los que forman el síndrome metabólico. Y las poblaciones cercanas alMediterráneo estamos todavía en mejores condiciones que otras poblaciones del resto de Europa. Sobre todo es por el factor de la dieta mediterránea, y aunque se está abandonando y desde muchas instituciones se trata de rescatar, aun nos alimentamos un poco mejor.

“Las poblaciones cercanas al Mediterráneo estamos todavía en mejores condiciones”

  • Dentro de Europa, ¿cuáles son los países que peor condición nutricional presentan?

Según se mire. Si observamos las prevalencias de obesidad, hay países cuyas tasas de obesidad están por encima de las nuestras, como Alemania, Checoslovaquia o Europa Central en general. Luego hay otro perfil más oculto, sobre el que no hay tanta publicación, que es la relación de todo esto con el síndrome metabólico. También respecto al síndrome metabólico estamos mejor los españoles, italianos y franceses que el resto de europeos.

Hace poco Isabel Rincón defendió una tesis en nuestro grupo, en la que hizo un estudio sobre el síndrome metabólico en España con una muestra importante de más de 10.000 individuos e hizo una comparativa con lo que sucede en otros países. En ella se ve que el perfil de hipertensión, triglicéridos, colesterol y demás, en otros países del ámbito europeo tiene una prevalencia más alta que en España y en general el mundo mediterráneo.

LA FALTA DE CRITERIO Y EDUCACIÓN NUTRICIONAL, EL MAYOR RIESGO

  • En España, recientemente se ha aprobado el Plan de Colaboración para la Mejora de la Composición de los Alimentos y Bebidas y otras medidas 2017-2020, y parece que cada vez está más en boca de la sociedad esta necesidad de cambiar ciertos patrones de alimentación y esta tendencia al sedentarismo que comentaba. ¿Qué queda por hacer?

“Lo que queda por hacer es educar a la gente”

Sobre todo, lo que queda por hacer es educar a la gente. El Estado nunca puede ser como un padre, tan protector que me elimine los peligros. Yo también tengo que tener cierta decisión, ir por ejemplo a un supermercado a comprar un yogur y valorarlo: por un lado, el precio, y por otro cuántas calorías tiene, qué cantidad de azúcar… Para yo tener este criterio, tengo que estar educado para entender la etiqueta nutricional y adquirir un mínimo de responsabilidad a través de mi educación. Lo que no puedo pedir al estado es que no venda determinadas cosas para que yo no las compre y consuma. Tengo que saber ser gestor de mi alimentación y de la de mi familia. Para empezar, lo primero es educar en estos temas a los niños desde pequeños y hacer una labor de divulgación como la que llevamos a cabo nosotros en el grupo con charlas en Ayuntamientos, semanas culturales y jornadas municipales… Hay que educar al consumidor.

Sí está bien que se prohíba el vending y las máquinas de venta de productos, por ejemplo, en colegios o institutos, donde los niños todavía no son adultos. Pero el Estado no puede ser represor decidiendo “esto no se vende” o “esto no se fabrica”. Uno tiene que saber elegir qué conviene. En este sentido, hay un problema ahora. Igual que hay influencers de moda las hay de la dieta; y cualquiera se hace un blog de dieta y dice cualquier barbaridad. La gente hace a veces más caso a alguien con blog de nutrición que a lo que pueda decir un especialista o su médico de familia. Esto está metiendo mucho ruido y creando conflicto porque proliferan excesivos blogs de nutrición sin ningún fundamento científico.

  • ¿Cuáles diría que son los grandes enemigos de una correcta nutrición?

Hacer caso a cualquier cosa que se vea en anuncios, blogs, periódicos; o hacer caso a cómo ha adelgazado determinado personaje público. Esto es, la falta de criterio y la falta de educación nutricional.

Además, las personas que tratan de adelgazar suelen fijarse sólo en la dieta, pero la dieta es solo una parte. El ejercicio es mucho más importante.