MONA GUERRA, PINTORA: “A MIS 80 AÑOS NO TENGO NADA PENDIENTE PORQUE NO ME PROPONGO NADA”

by Ana de la Torre

Madrid, 28 de junio de 2022

Mona Guerra (Madrid, 1942) nació en la capital madrileña, hoy pinta desde su taller en un pueblo de la costa malagueña, Estepona. Guerra recuerda que, desde los 14 años, “me divertía, hacía retratos de mis amigas del colegio”. Su relación con la pintura profesional comienza cuando conoce al artista Juan Manuel Díaz Caneja, quien le dijo que su obra le recordaba a Picasso. A pesar de que la madrileña reconociera “que en aquella época no sabía quién era”. Pero la artista madrileña también gozó de ser discípula de uno de los artistas del momento, Martín Chirino.

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Mona Guerra mirando a cámara en su taller de Estepona, Málaga (Fotografía: Ana de la Torre)

 

A sus 80 años Mona Guerra se dedica por primera vez exclusivamente a trabajar en su obra. Nos recibe en su taller, donde asegura pasar horas trabajando en todo lo que crea. El pasado mes de mayo finalizó su exposición, Retratos Esenciales en la Universidad de Málaga (UMA). Una exposición que la UMA ofreció para poner en valor la trayectoria de Mona Guerra.

La artista lleva años como ella misma ha expresado, sintiéndose muy cómoda en la abstracción, “al principio me dejé influir por lo que veía, ahora a mi edad hago lo que me da la gana, no tengo ninguna prisa por acabar nada, me gusta interpretar lo que veo”. Guerra cuenta que sus “cuadros representan un grafismo”, “movimientos de curvas y rectas”, además añade que “copiar” le “aburre soberanamente”.

“No tengo nada pendiente porque no me propongo nada, yo vengo cada día con un estado de ánimo y según el estado de ánimo me van saliendo las cosas”. La obra de la artista madrileña es interpretativa, llena de movimientos coordinados, encajados en el espacio en el que trabaja, como ella misma explicaba mirando hacia la obra en la que estaba trabajando.

Su obra bebe de artistas que le inspiran y le inspiraron en su momento como ella misma reconoce la influencia de “Juan Gris, Braque, Kandisky, Chagal…” Guerra confiesa que “Dalí, por ejemplo, no” le “gusta”. Respecto a las numerosas referencias de la historia del arte señala, “a un pintor si es conocido se le admite todo y no todo vale”. Ella se considera una persona “exigente con su obra”.

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(Fotrografía: Ana de la Torre)

 

EGOÍSMO PARA SEGUIR PINTANDO

Mona Guerra asegura que “cuando pintas tienes que ser muy egoísta”, algo que ella no se pudo permitir ya que optó por criar a sus cuatro hijos. “Preferí que fueran mis hijos los que siguieran hacia delante”, asegura. Cuando echa la vista atrás, Guerra recuerda el régimen de Franco, “fue un tema bastante duro, en mi casa eran muy estrictos”, además en ese momento, la pintora recuerda de forma anecdótica que el colegio de monjas donde estudió le “parecía un infierno”. Se escapó de su casa para irse con su primer marido que era también artista.” La pintora testimonia que ella misma fue aprendiendo conforme pasaba el tiempo y reconoce que también gracias a sus hijos porque en su época, destacaba que “no te dejaban pensar”.

 

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(Fotografía: Ana de la Torre)