La celebración de la vida y la muerte para los mexicanos

by Eva M. Martín, Lucía Domínguez

Madrid, 29 de octubre de 2022

Una de las festividades más importantes de México es el Día de los Muertos, por eso, la Fundación Casa de México en España se ocupa desde 2018 a dedicar un mega altar a personas célebres de su país (en el caso del 2020 a aquellas personas que fallecieron por el Covid-19). Este año, la Fundación lo dedica a Frida Kahlo, la reconocida artista mexicana representante del surrealismo en Latinoamérica. 

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Decoración por la festividad de El día de los muertos en la Fundación Caqsa de México (Fuente: Fundación Casa de México).

El nombre de la exposición es “Frida Kahlo: Alas para Volar” compuesta por 31 obras originales acompañadas de 91 fotografías,  según la Fundación Casa de México, este tiene el objetivo de «honrar y reforzar el reconocimiento a una de las artistas mexicanas más conocidas en el mundo del último siglo».

La frase que da título a la exposición está sacada del diario de la artista, la escribió justo antes de que le amputaran un pie. Las líneas completas dicen así: “pies para qué los quiero si tengo alas para volar”. Esta es la razón por la que todo el dinero que se recauda de la exposición se destina a un fondo de becas para jóvenes mexicanos de universidades públicas que estudian un  postgrado a España.

Para el resto del mundo es muy conocida la cercanía y la familiaridad que sienten los mexicanos hacia la muerte, pues como dice Citlali Pérez Rubio, periodista mexicana de la Fundación: “En España es un día triste en el que si eres creyente vas a la iglesia y dejas flores en el cementerio. En México, es una celebración que empieza una semana antes con todos los preparativos para poner el altar. Yo lo asimilo con la navidad en el sentido de que durante la época de finales de octubre y principios de noviembre, los mercados de México se llenan de estas flores típicas que solo se dan en esa época de año, las calaveritas solo las puedes comprar en esta temporada, el pan de muertos solo lo hacen en las panaderías en esta temporada. Así que digamos que los mercados se llenan del olor y sabor del día de muertos. Es todo un ritual que dura semanas hasta que llega el uno y dos de noviembre, que es cuando tienes que tener ya listo el altar de día de muertos”. Por tanto, es una celebración que muestra los distintos puntos de vista que vamos desarrollando socialmente en cada parte del mundo.

El altar principal está compuesto por más de veinte mil flores de papel y otras piezas como alebrijes, las flores de papel, las piezas de cartonería y las figuras de hojalata repujada que están hechas por artesanos mexicanos. Con la colaboración del Museo Dolores Olmedo, el equipo de la FCME ha diseñado y conceptualizado este altar.

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Parte de la decoración del altar (Fuente: Fundación Casa de México)

En él están incorporados elementos que, además de ser tradicionales, se encargan de resaltar la obra y vida de Frida Kahlo como: la fotografía de la propia Frida Kahlo de 1930, fotos de Diego Rivera y Dolores Olmedo, medallones y corazones de hojalata repujada y como pieza central, una obra de cartonería que reinterpreta El venado herido de Frida Kahlo hecha por Wido Ramírez.

Es al final del recorrido en la segunda planta del palacete donde puede encontrarse un altar tradicional para que los visitantes puedan conocer los elementos más tradicionales que usan los altares auténticos mexicanos. Algunos elementos son: las velas, el agua que simboliza su propia regeneración, la sal que representa la purificación del alma durante el viaje, el copal, una resina aromática que guía a las almas hacia la ofrenda, el pan de muertos, las flores de cempasúchil que se encargan de guiar el camino de los muertos con su aroma, las pequeñas calaveras de azúcar y chocolate que se usan como recuerdo de que en la vida todos somos mortales, los alimentos y bebidas que más gustaban los difuntos, sus fotografías y aquellos objetos personales que valoraban el respectivo difunto.

Alebrijes, una pesadilla

Una de las artesanías más populares en México son los alebrijes, figuras creadas durante la primera mitad del S. XX por Pedro Linares López. Los alebrijes están construidas en base de cartón, muy populares, sobre todo, en los estados sureños como Oaxaca. Además, sus figuras de animales fantásticos y sus colores hacen que sean productos únicos y tradicionales de la cultura mexicana.

Estas figuras tan características, fueron creadas a raíz de una pesadilla que el autor tuvo a los 30 años mientras estaba enfermo. Soñó que se encontraba en un bosque lleno de animales híbridos y coloridos tales como un burro con alas, un león con cabeza de perro y un gallo con cuernos de toro. En un principio, estas figuras no gozaron de gran popularidad, no fue hasta el documental que hizo la cineasta Judith Bronowski que saltaron al ámbito nacional e internacional. Hasta llegó a realizar varios alebrijes a Frida Kahlo y Diego Rivera, los cuales se encuentran en la actualidad en el museo Anahuacalli en la Ciudad de México. En 1990, Linares recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes por su trayectoria artística y su contribución al arte tradicional mexicano.

Está claro que el día de los muertos es una celebración muy especial para todos los mexicanos, pues como dice Elsa Malvido, periodista, antropóloga e historiadora mexicana “Todo ello modificó una festividad de tres siglos de la cultura cristiana, convirtiendo la celebración de Todos Santos en un pretexto “democrático del Día de Muertos”, donde el acercamiento de los humanos a una muerte familiar y laica que les permitió romper con ritos antiguos y crear otros nuevos después de la Revolución, ni mejores ni peores, simplemente humanos ante la temida muerte.”