LA DESIGUALDAD Y LA DESINFORMACIÓN SIGUEN AFECTANDO LA LABOR DE MUEJRES PERIODISTAS

by Fernanda Fernández

Madrid, 21 de octubre de 2021.

La verificación de datos en zonas de conflicto, la lucha contra la desinformación, la precariedad laboral para en corresponsalías freelance y el desconocimiento del medio al narrarlo son algunos de los problemas tratados por nueve periodistas en la conferencia “Corresponsales mujeres informando desde el centro de la noticia”. Además, a través de sus propios recorridos, las corresponsales esgrimieron el panorama del periodismo en relación a las dificultades y ventajas que tienen como mujeres en coberturas internacionales.

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La conferencia se llevó a cabo en el Aulario de la Facultad de Ciencias de la Información (Fuente: Fernanda Fernández)

Mavi Doñate, Almudena Ariza, Ethel Bonet. Beatriz Mesa, Carmen Sarmiento, Macarena Vidal, Cristina Sánchez, Raquel Godos y Naiara Galarraga han narrado también, desde las geografías donde informan, también expusieron los retos que supone hablar de temas internacionales para un público español, las dificultades que se encuentran al verificar información en zonas de conflicto, la desinformación como desestabilizadora en países aparentemente democráticos y la lucha dentro de su propio gremio contra prejuicios y exclusión hacia las profesionales por ser mujeres. Godos y Gallegos se incorporaron al final por la diferencia horaria en América. Galarraga no pudo conectarse en directo, pero dejó un vídeo grabado porque está en la Amazonía haciendo un reportaje. El acto fue moderado  por Ana del Paso, periodista y profesora del Departamento de Periodismo y Comunicación Global, que organizó el evento enmarcado en la celebración del 50 aniversario de la Facultad de Ciencias de la Información. 

“El enorme reto es hacer entender por qué son importantes las cosas que pasan fuera”, recalcó la periodista Almudena Ariza, que ha sido envida especial en Afganistán, Haití y México. Mavi Doñate, corresponsal en París de la televisora pública recién trasladada desde Pekín, aclaró que a pesar de que en China sea más complicado informar por las características gubernamentales del país, eso no hace más fácil informar ahora desde Francia; cada lugar requiere de prestar atención a sus particularidades y hacerlas llegar a la audiencia es el reto. La corresponsal de El País, Macarena Vidal, compartió que “es más complicado pero es más bonito conseguir que la gente se interese en España por la información que puede haber aquí”, puesto que aunque Asia resulta más lejano y desconocido que Londres o Francia, lo que sucede allí tiene un impacto en España. Beatriz Mesa, corresponsal de COPE en Magreb y el Sahel, compartió que fue un reto consolidar la corresponsalía en el norte de África, pero que logró dar espacio a las voces africanas. Para Mesa, el reto fue narrar el continente huyendo de las construcciones históricas que tenía desde Europa, queriendo “ser autóctona pero sin caer en el síndrome de Estocolmo”. Almudena Ariza, corresponsal de Televisión Española en Nueva York, también apuntó que el bagaje más importante que tiene que tener un corresponsal es su curiosidad, pues es lo que permite describir y adaptar historias. 

Mujeres en la guerra

Carmen Sarmiento, la primera mujer española corresponsal de guerra, quien abrió camino en las coberturas internacionales y en zonas bélicas a las mujeres que le sucedieron. La periodista madrileña recuerda que cuando le propuso a su jefe cubrir un golpe de Estado, al que le gusta imitar porque “tenía una voz patriarcal” espetó en tal tono que cómo iban a enviar a una mujer a la guerra. Para las profesionales reunidas en la conferencia, Sarmiento ha sido un referente por su lenguaje natural y cercano en sus coberturas, pues mostró que había otras formas de contar historias. 

Ethel Bonet, periodista freelance en Oriente Próximo, junto con Cristina Sánchez fueron quienes más crudas se mostraron ante las coberturas de guerra. Aunque Sánchez ha sido también corresponsal en la zona en la plantilla de Radio Nacional, ha tenido que ayudar a compañeros y compañeras independientes en Siria o Iraq verificando que siguiesen con vida fungiendo de contacto, puesto en los medios encargado de verificar que los corresponsales y enviados especiales sigan bien. Bonet, a pesar de haber logrado en su carrera mantenerse trabajando como periodista independiente, critica los malos pagos por crónicas e informaciones que se ofertan a quienes se encuentran en terreno. Agrega que esta tendencia hace que los periodistas desempeñen múltiples formatos para llegar a fin de mes, descuidando un todos porque prima la cantidad y no la forma de los contenidos. 

La necesidad de patearse la calle y salir de la redacción son necesarias para ser buen periodista. Pero “antes de iros a Palestina, daros una vuelta por la Cañada Real” apuntó Cristina Sánchez, reafirmando que el conocimiento de lo propio es lo que ayuda a la descripción de lo desconocido. 

Las periodistas compartieron que en ciertos contextos, sin embargo, el ser mujeres les había sido ventajoso al escribir sus informaciones. En China, para Macarena Vidal le ha servido para poder entrar con mayor sensibilidad a determinados contextos donde, al haber contado historias de mujeres, las investigaciones se encontraban en entornos más íntimos o demonizadla. Coincidía sin embargo con Doñate, que en el contexto chino la dificultad no residía en el género, sino en el hecho de ser extranjeras. En cambio, esto a veces podía ser provechoso a la hora de informar: Mercedes Gallegos, corresponsal de El Correo en Nueva York, cuando tenia que cubrir la invasión estadounidense en Iraq aprovechó, con otros compañeros que tampoco estaban acreditados, la ignorancia del Pentágono sobre los medios en España, argumentándoles que sin ellos no había forma de convencer a la opinión pública de respaldar la acción. 

Las periodistas reivindicaron no sólo su labor, también la de fixers, intérpretes y conductores, pues son las personas locales quienes viven de forma más cruenta las consecuencias de los conflictos, mientras que ellas como corresponsales o como extranjeras siempre pueden salir de allí. 

La desinformación y la verificación de datos son muy frecuentes en la cobertura armada. Las periodistas coincidían en que el rigor que se requiere para contar las historias es aún más grande en estas situaciones, aunque matizaban con casos como Estados Unidos durante el mandato de Donald Trump, donde la desinformación era utilizada por el expresidente como campaña mediática. 

La maternidad es también algo que sigue afectando a las periodistas. Almudena Ariza recordó que cuando se embarazó, sus compañeros le dijeron que no lo comentase para que no la despidiesen. Macarena Vidal vio cómo “me han quitado un puesto de trabajo por tener un bebé y se lo han dado a un compañero que ha tenido un bebé tres meses mayor que el mío”. A Ethel Bonet le preguntan cómo concilia cómo periodista y madre, mientras que a su compañero nunca le plantean este cuestionamiento. Cristina Sánchez, quien ha vuelto a Madrid en el área de internacional, espera en un mes también tener un bebé. 

Ventajas de la actualidad

Las profesionales recalcaron el aprendizaje de los idiomas como base para ser corresponsal. Mientras mas “exóticos”, mejor. Además, algo con lo que ellas no contaban cuando eran estudiantes era con la diversidad de plataformas que hoy en día existen para ir compartiendo artículos, fotografías y entrevistas elaboradas a modo de aprendizaje por los estudiantes de periodismo. Mavi Doñate recalcó que esta es una herramienta para el aprendizaje, así como para en un futuro mostrar que eres capaz de realizar piezas sólidas. 

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