LA AMENAZA SECESIONISTA EN BOSNIA HERZEGOVINA ENCIENDE LAS ALARMAS DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

by Iago Soler

Madrid, 18 de noviembre de 2021

La situación política en Bosnia, entre los tres gobiernos que lo conforman (el gobierno central y una presidencia rotatoria de tres personas ocupadas por igual por un bosniaco, un bosniocroata y un serbobosnio) siempre ha sido fría. Sin embargo, actualmente ha llegado a un punto más gélido ya que Milorad Dodik, el miembro serbio de la presidencia de tres cabezas, viene anunciado paulatinamente desde hace semanas una batería de más de 100 leyes para desconectar a la República Sprska, de mayoría serbobosnia, de Bosnia Herzegovina. Entre estas medidas, se incluye un ejército propio, control de las aduanas, expulsión del servicio de inteligencia y creación de uno nuevo.

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Cartel de la entrada a la República Sprska, Bosnia Herzegovina (Fuente: Iago Soler)

El alemán Christian Schmidt, actual Alto Representante para Bosnia y Hezergoniza, figura creada tras los acuerdos de Dayton para supervisar la implantación de los mismos, ha indicado recientemente en un informe que el país se encamina a “nuevos conflictos étnicos” si la comunidad internacional no actúa frente al reto secesionista de Dodik, subrayando que es uno de los momentos de mayor nivel de crisis tras la guerra del siglo pasado.

Rusia y China, que no reconocen la legitimidad de Schmidt, han bloqueado sus declaraciones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a principios de mes. Precisamente Rusia ha fallado en su intento de bloquear la renovación de la misión militar de la Unión Europea en Bosnia, la operación denominada EUFOR Althea.

Dodik abona el terreno del nacionalismo político desde hace bastante tiempo. Este mismo verano negó la existencia del genocidio de Sbrenica, donde más de 8.000 hombres musulmanes fueron asesinados por tropas serbobosnias en 1995, en el marco de la guerra de Bosnia donde perecieron más de 100.000 personas. Las declaraciones venían precedidas después de que el anterior Alto Representante pusiese en marcha una ley que prohibía glorificar a los criminales de guerra y negar el genocidio.

Los juegos independentistas de los políticos serbobosnios tienen sentido si se mira el calendario. Bosnia tiene elecciones en un año, en octubre de 2022. Esma Kucukalic, periodista y profesora universitaria bosnia afincada en España desde 1992, comenta para INFOACTUALIDAD que Dodik perdió la alcaldía de Banja Luka, capital de facto de la República Sprska, quedándose “acorralado, pero sabiendo los movimientos que realizaba”. “Es un viejo lobo de mar. En un principio defendía a Slobodan Milosevic (expresidente de Yugoslavia acusado de genocidio) y luego se volvió europeísta. Ahora coquetea con las derechas euroescépticas. Con estos juegos los bastiones nacionalistas atropellan los puntos de Dayton, bloquean la política nacional y debilitan a los partidos progresistas que intentan involucrar a la ciudadanía”, indica Kucukalic. El principio secesionista supondría, en palabras de la periodista, “crear una Transnistia”, territorio independentista moldavo de influencia rusa, en el “corazón de Europa bajo la atenta y tensa mirada de Bruselas”.

La zona de los Balcanes ha estado en el foco mediático en estos últimos meses. Todo comenzó con la desestabilización de las relaciones entre Serbia y la antigua provincia serbia de Kosovo con la “crisis de las matrículas”, tras los intentos de conversación entre Belgrado y Pristina. A esto se le sumaba, meses antes, la excursión por Bruselas de un documento diplomático no oficial donde se recomendaba la descomposición étnica de Bosnia Herzegovina, el fin de los nacionalistas en la guerra de los 90.

JUEGOS GEOPOLÍTICOS

Turquía y Hungría también pretenden pescar en aguas revueltas. Ambos países poseen un papel histórico en la región desde hace siglos. La reciente visita del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, a Dodik y el viaje de este último a Ankara, se enmarcan en conversaciones para tomar la temperatura de la situación en Bosnia, sin dejar de lado las claves geopolíticas que ambos países poseen en el país.

Miguel Roán, experto en la región y autor del libro Balcanismos, explica para este diario que “Hungría posee un papel determinante porque implica una alianza que sustenta el discurso secesionista, nacionalista e islamófobo de Dodik”. Añade que Orban se alía “contra Bruselas a través de una línea conservadora que va desde República Checa, Eslovenia y Serbia”, pero que también, cuenta con Macedonia del Norte, desde las últimas elecciones locales que tuvo este país.

“Dodik maneja un discurso nacionalista y mantiene una estrecha red clientelar que atraviesa la brecha generacional. La clase política local debe respetar la vía europeísta con la que se comprometió desde hace años, y por supuesto la paz y la estabilidad es indispensable”, afirma Roán. Diversas organizaciones bosniacas y ONG bosnias en Turquía instaron al gobierno turco a pronunciarse en la crisis política. Estados Unidos y la Unión Europea también han tomado cartas en el asunto incentivando el diálogo político.

La policía serbobosnia, en posesión de armamento de último nivel, realizó el mes pasado ejercicios “antiterroristas” en el monte Jahorina, montaña sede de los Juegos Olímpicos de Invierno 1984 y que sirvió posteriormente como zona de bombardeo en el asedio a Sarajevo por parte de las milicias serbobosnias. Mientras tanto, alejados del nacionalismo de los dirigentes políticos bosnios, las aguas heladas del río Neretva siguen su paso entre los imponentes cañones, llegando a cruzar el puente de la ciudad vieja de Mostar, el cual un día fue destruido por los combates consiguiendo separar a la ciudadanía.

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