EL AIRE QUE CUESTA RESPIRAR CADA 11M

by Yolanda Martínez
Madrid, 11 de marzo de 2022
Opinión
Sumidos en la campaña electoral, así amaneció el jueves 11 de marzo de 2004. No marcaban las 8 de la mañana cuando la vida se suspendió. Primero en Madrid y minutos después en el resto de España. Trenes de cercanías. Estaciones de RENFE, se acaban de convertir en armas de destrucción masiva, esas que nunca se encontraron en IRAK.
1393355128 161319 1393417541 album normal
 
Imágenes captadas por las cámaras de la estación de Atocha durante una de las explosiones. (Fuente: EL PAÍS)
 
Unas bombas que habían sido colocadas en mochilas por los mismos que las depositaron en los cercanías, estallaron llevándose por delante 192 vidas y la integridad física Y psicológica de otros 2000 ciudadanos.
Fue una masacre que, desde un primer momento, recordaba el patrón de los atentados del 11S en Nueva York. Y así lo reflejaron medios de comunicación internacionales desde esa misma mañana.
El estallido dio paso al dolor, a la angustia de quienes buscaban a los seres queridos que utilizaban las líneas de los trenes volados. Y después la devastación moral, la asunción de la muerte, de las mutilaciones. El aire se detuvo en Madrid, no respirábamos más que dolor e incredulidad, los ingredientes propios de una tragedia.
La autoría de los atentados fue revelada por la investigación policial, fueron miembros de Al Qaeda. No fue ETA. Las autoridades políticas quedaron en entredicho y hoy siguen estándolo en los medios internacionales, por ejemplo en las piezas que hoy emite la BBC.
Una inadecuada gestión política contribuyó al suplicio de los familiares, al desconcierto de la población general pero 18 años después, hoy como cada 11M, Madrid se despierta latiendo por quienes ya no están, acompañando en la distancia a sus familiares y tratando de respirar el  aire que se detuvo en 2004

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
terminos y condiciones.

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios